Parecía que nunca iba a llegar. Continuas reticencias y fallidos intentos se llevan produciendo los últimos siete meses para que llegue la ansiada reestructuración del sistema financiero español. El tiempo se agotaba y han sido necesarias dos intervenciones del Banco de España para que las Cajas comiencen un proceso inevitable de adaptación a las nuevas circunstancias.
Desde que el viernes 21 de mayo el Banco de España avisara seriamente a CajaSur de que o procedía a fusionarse con Unicaja o intervendría la entidad, no han parado de sucederse las noticias de sobre inicios de fusiones, intervenciones y creaciones de sistemas institucionales de protección (SIP) entre Cajas de Ahorros, algunas de las cuales se encuentran literalmente al borde de la insolvencia.
Las negociaciones entre CajaSur y Unicaja no llegaron a ningún lado y al final se optó por la intervención del Banco de España y un día después se anunciaba un acuerdo de “fusión” entre Caja Mediterraneo (CAM), Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura a través de un SIP, creando así la tercera Caja del país y la quinta entidad financiera española por volumen de activos.
Pero ¿qué es un SIP?
En estos días se ha dado en denominar al SIP fusión fría. Un SIP no es propiamente una fusión ya que cada Caja de Ahorro mantiene su sombre y su consejo de administración. Un SIP, según el Banco de España, sería un “acuerdo contractual o de responsabilidad obligatoria”, esto es, un acuerdo de solidaridad por el cual una serie de instituciones se comprometen a dar soporte al resto, en términos de liquidez y solvencia, en caso necesario.
Al carecer de una regulación específica, las variedades de SIP son casi infinitas. No obstante, puede hablarse de dos grandes grupos: 1) SIP en sentido estricto, grupos de entidades cuyos acuerdos de solidaridad no establecen compromisos de asistencia legalmente vinculantes (de facto) y 2) SIP reforzados, grupos de entidades cuyos acuerdos de solidaridad definen compromisos contractuales sólidos y legalmente vinculantes (de facto). En esos segundos es necesaria la presencia de una instancia central, que combina labores de gestión de tesorería, desarrollo de productos y planificación estratégica de grupo, y cuya existencia origina una pérdida de autonomía de los miembros.
El Banco de España ha acordado establecer una serie de condiciones adicionales a las ya exigidas en la Circular 3/2008, que los SIP han de cumplir para que puedan ser considerados reforzados y grupos afectos regulatorios. Así, es necesario que:
1.- El compromiso de solidaridad en la solvencia comprometa, al menos, el 40% de los recursos propios computables de cada entidad participante.
2.- Exista una instancia central que vele por la solvencia y liquidez de las entidades, y en la que radique la dirección única del grupo.
3.- Se acredite, en el seno de la misma, la efectiva existencia de una dirección centralizada, profesional y no asamblearia, adecuadamente dotada de medios.
4.- Ésta sea la encargada de cumplir los requerimientos regulatorios de información en base consolidada.
5.- El sistema cuente con mecanismos adecuados para el seguimiento y la clasificación de riesgo.
6.- Las entidades mutualicen, al menos, un 40% de los resultados participando así en el beneficio común de la entidad.
7.- El plan de integración complete todos los aspectos anteriores, así como los hechos relevantes y un calendario preciso y detallado de implantación.
Cumpliendo estos requisitos se crea una figura jurídica que es considerada como un grupo a efectos regulatorios, de ahí que pueda ser considerada como fusión. Este endurecimiento de las condiciones necesarias para que se produzca un SIP es debido a que se pretende que estas fusiones frías tengan duración indefinida y no puedan ser deshechas. Para el caso que nos ocupa, CAM, Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura pondrán en común el total de los beneficios y recursos propios - 135.000 millones de euros en activos, 2.300 oficinas y 14.000 empleados-. Cada Caja mantendrá también sus oficinas en su territorio y en aquellas comunidades autónomas en las que no tengan una presencia predominante se implantarán oficinas de la CAM, por ser la Caja de mayor tamaño y la más conocida.
Para poder llevar a cabo la operación el SIP solicitará al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) una cantidad aproximada de 1.600 millones de euros.
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En el proceso de reestructuración de las Cajas de Ahorro españolas también hay sitio para las absorciones. Es el caso de Caixa Girona y La Caixa. También en este caso la situación apremiaba. Caixa Girona tenía grandes posibilidades de ser intervenida por el Banco de España (al igual que CajaSur y Caja Castilla La-Mancha antes) y tras infructuosos intentos de fusión con otras Cajas catalanas será absorvida por La Caixa.
La situación de la Caja gerundense es más que delicada. En el ejercicio 2009 obtuvo un 33% menos de beneficios, Fitch acaba de rebajar su rating pasando de BBB+ a BBB y contabiliza una tasa de morosidad del 5%.
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A esta lluvia de noticias se le añade la posiblidad de integración a través de un SIP de la Caja Insular de Canarias, Caja Ávila, Caixa Laetana, Caja Segovia, Caja Rioja y Caja Madrid. La agencia Europa Press desvela que las conversaciones están en “fase preliminar”. Es necesaria la aprobación de los órganos de gobierno de las distintas instituciones financieras y de las autoridades competentes aunque el anuncio definitivo de fusión fría podría producirse en los próximos días.
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También mantienen conversaciones para formar un SIP CajaMurcia, CajaGranada, Sa Nostra y Caixa Penedés.