Nos encontramos ante otro punto de inflexión en la evolución de esta ya larga crisis. Ante casi el colapso de los mercados allá por el año 2008 los bancos centrales de las grandes economías comenzaron ha contraer drásticamente los tipos de interés de forma que se llegó a un punto en el que la banca comercial podía acceder a liquidez extraordinaria prácticamente de forma gratuita.
Esta situación no iba a durar por siempre aunque ya se sabe que los cambios, por pequeños que sean, en situaciones económicas delicadas dan lugar a reacciones amplificadas en los mercados.
Anoche la FED anunciaba que subía en 0,25 puntos porcentuales el tipo de interés de descuento, es decir, que encarecía el tipo de interés al que los bancos toman prestado dinero del al Reserva Federal hasta el 0,75%. Además los préstamos no serán a 30 días sino que volverán a ser préstamos diarios.
A pesar de los llamamientos a la tranquilidad, la noticia ha sentado como un jarro de agua fría afectando inmediatamente tanto a las bolsas de valores -por supuesto a la baja después de unos días recuperándose de la últimas catastróficas dos semanas- como a la cotización del dólar porque es el primer aviso de que hay que empezar a volver a la “normalidad” y mientras al otro lado del océano ya están pensando en cómo alcanzarla, nosotros en Europa sólo vemos como los problemas se multiplican.



