La prensa española comenta de pasada lo que el gobernador del banco de Inglaterra, Mervyn King, comunica al Comité del Tesoro del Reino Unido en una carta abierta: “la recuperación parece haberse estancado en la eurozona”. Sin duda alguna esta percepción es preocupante para un país que exporta mayormente al “continente”.
Lo que no comenta la prensa nacional es que esta fragilidad en la recuperación económica europea le sirve como excusa para reiniciar el programa de “quantitative easing”, la forma más moderna de imprimir dinero.
Se abre la puerta a ampliar un programa, en principio de emergencia, que llegó a los 200.000 millones de libras y que, parece ser la única solución para seguir capeando la crisis.
Muy al estilo británico, se enfatiza que es la situación de la eurozona y el estancamiento de de las economías de las cuales depende la balanza exterior inglesa, lo que motiva el replanteamiento de la ampliación del programa.
Como consecuencia inmediata de la publicación de la noticia destacar la caída de la libra esterlina con respecto al dólar en un 1,2% pasando a cotizar a 1,5539 dólares desde los 1,5413.