La crisis se dio a conocer en el sector inmobiliario (recuerden aquellas hipotecas subprime) y parece que lejos de mejorar se espera una nueva oleada de malas noticias provenientes nuevamente del ladrillo.
Parece que todos los países tienen su propia burbuja inmobiliaria basada en el mismo modus operandi: mucho crédito barato y fácil penetración a todos los niveles.
En Estados Unidos primero fueron los hogares los que hicieron saltar todas las alarmas destapando el fin del boom en el que cualquiera conseguía un crédito para pagar una vivienda y se podía hipotecar el hogar por segunda vez para construir la piscina o irse de vacaciones basándose en el “hecho” de que el valor crecería y crecería por siempre jamás. Ahora saltan las voces de alarma porque por el mismo camino van las propiedades comerciales y entre unas cosas y otras la casa sigue sin barrer, porque la vivienda residencial sigue provocando impagos y bancarrotas. Las ingentes ayudas por parte del Estado tienen los días contados y en el momento que se acaben volverá una oleada de impagos que la banca sigue sin provisionar.
¿Les suena esto de algo? Aterrizamos entonces en la burbuja inmobiliaria “made in Spain” que nadie supo que existía pero que tiene al sistema de rodillas. El problema de los impagos de las hipotecas a particulares quedó “parcialmente” resuelto en el momento que bajaron los tipos de interés, aunque fue sólo un respiro ya que el colapso del sector dejó en la calle a buena parte de los 4.000.000 de parados, y subiendo, que no ven posibilidades de encontrar un nuevo trabajo y con una hipoteca de una vivienda sobrevalorada a la que hacer frente mes a mes. A esto hay que añadir ahora el hecho de que las promotoras e inmobiliarias, que son las que más acumulan créditos morosos en la banca, no pueden pagar ya no la deuda sino los intereses que dicha deuda genera.
Por si fuera poco, ya se habla abiertamente de la burbuja inmobiliaria que puede estallar de un momento a otro en China y que genera acalorados debates porque si en China las cosas están tan mal, si la economía emergente que tirará de todo lo demás tiene los mismos problemas que el resto, pues apaga y vámonos.