Como algún que otro pesimista diría: todo lo que sube, tiene que bajar. Este es, más o menos, el resumen de lo que ha pasado esta semana en las bolsas de valores. Después de alcanzar máximos anuales y pasar de los 12.000 puntos, el IBEX35 viraba el miércoles para llegar al cierre del viernes con 11.719,30 puntos (-1,07%) y lo mismo hacían el resto de parqués europeos (DAX cerraba con -0,8% y CAC40 con -0,9%).
Y es que en el ambiente hay dudas sobre la recuperación. Obama comentaba el miércoles por televisión que de seguir incrementando la deuda, la recesión puede volver. También comentaba Trichet que las inyecciones de capital pueden convertirse en una adicción así que lo mejor es empezar a cerrar el grifo exigiendo calificaciones triple A por parte de dos agencias distintas en los bonos de titulación de deuda (sin que, recordémoslo, el crédito haya empezado a fluir). Japón ha reconocido que está en un momento de “ligera” deflación y las malas lenguas dicen que Ucrania está al borde de la suspensión de pagos.