GM DECIDE NO VENDER OPEL.

Volvemos al punto de partida.

Angela Merkel, que pasa unos días en Washington hablando ante el senado y aclarando algún “temilla” (guerra de Afganistán, cambio climático, conflicto palestino-israelí, etc.) con Obama, volverá a casa con un notición bajo el brazo: General Motors no venderá OPEL a Magna.

En el último momento el consejo de administración de GM, formado en su mayoría por funcionarios públicos, ha cambiado de opinión y ha decidido mantener OPEL alentados por buenos resultados en ventas propiciados por el programa “dinero por chatarra” y una recuperación económica en ciernes.

Ni que decir tiene, que a los responsables políticos alemanes que apoyaron la venta de la filial automovilística al fabricante de piezas canadiense, se les ha quedado cara de circunstancia y a los trabajadores -en Alemania al menos- cara de angustia. ¿Devolverá GM todo el dinero que ha recibido OPEL del dinero de los contribuyentes?¿Cuántos puestos de trabajo desaparecerán?

El futuro de OPEL vuelve a tambalearse. GM quiere más de lo mismo y se deja entrever que lo único que dejarán en terreno alemán será la sección de desarrollo. En opinión de los más pesimistas, las fábricas acabarán desmontadas y trasladadas a un país con mano de obra más barata y por mucho que quieran vender en Rusia, será la crónica de una muerte anunciada.

Desgraciadamente para las fábricas del resto de Europa el futuro se presenta aún más incierto ya que los acuerdos con Magna quedan invalidados y los planes de GM todavía son un misterio.

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