Por lo visto estábamos todos equivocados. ¿Quién pensó por un momento que la crisis se estaba llevando todo por delante menos, precisamente, lo que la provocó?
Nos deja anonadados saber que en las altas esferas financieras de Wall Street nada ha cambiado. Bueno, eso no es exacto ya que a finales del 2008 parecía que se tambaleaban los cimientos de la gran manzana aunque unos cuantos miles de millones inyectados a todo correr, y por lo visto, sin ningún orden ni concierto, por parte del gobierno estadounidense han hecho milagros. Vuelve a haber mucho dinero sobre la mesa con el que hacer grandes negocios.
Los operadores de “hedge fonds” siguen recibiendo sueldos estratosféricos (bonus de seis dígitos de nuevo), eso sí, por no levantar sospechas, deben aparentar llevar una vida de lo más sencilla. Y es que, las empresas no quieren desaherse de su capital humano y menos aún si se pasa a la competencia así que eso de bajar los salarios está lejos de producirse. En lo que va de año el negocio financiero ha vuelto a revivir y todos esperan que las cosas vayan a mejor. La crisis fue la excusa para despedir a uno de cada diez trabajadores del sector aunque iban a ser despedidos igual por ser poco productivos y ha aparecido como por arte de magia un montón de dinero que da nuevas alas a los negocios de alto riesgo. Vamos, un negocio redondo.
Todos los negocios que dependen además de los salarios de Wall Street están expectantes de cómo están mejorando las cosas; los restaurantes más lujosos saben que en unos meses volverán a ganar dinero y las arcas de la ciudad de Nueva York volverán a llenarse con los impuestos que reciban de estos honorables contribuyentes aunque tendremos que esperar un poquito porque, por ahora, hay que aparentar que no pasa nada.
Fuente: JENSEN, Lars. “Die Party geht weiter“. Faz.net. 22/06/2009.