Tras unas elecciones anticipadas, como respuesta a la catastrófica situación económica que vive Islandia desde que estallara la crisis, el electorado ha dado la mayoría absoluta al partido socialdemócrata derrocando al conservador Partido de la Independencia tras dieciocho años en el poder.
Jóhanna Sigurðardóttir, líder del partido, ya ha anunciado que iniciará las gestiones necesarias para entrar en la Unión Europea, aunque primero tendrá que convencer no sólo a la población a priori euroescéptica sino también a sus compañeros de gobierno de la Izquierda Verde.
