PROBLEMAS EN EL SECTOR INMOBILIARIO ESPAÑOL.

Está claro que al sector de la construcción le queda bastante para ajustarse a las circunstancias económicas actuales. Este sector, históricamente en España, funcionaba como un muelle, es decir que cuando las cosas iban bien el sector de la construcción crecía a velocidad exponencial y cuando las cosas no iban tan bien sufría grandes contracciones.
Con la crisis actual se plantea un problema al que nadie ha querido hacer frente en los últimos años: la reestructuración del sector. En España, por razones históricas, sociales y económicas el ladrillo ha sido siempre un refugio. El español medio, incluso cuando se trata de un inmueble en el que vivir, entiende que su vivienda es una inversión (por eso será que el precio de la vivienda no se tiene en cuenta para el cálculo del IPC) y que pagar un alquiler es tirar el dinero. Esto, unido a etapas de crecimiento económico incontrolado y con un dinero baratísimo que prestar a espuertas, situó al país en el octavo puesto de la lista de países más desarrollados del planeta pero con una burbuja a punto de estallar bajo sus pies.
La burbuja inmobiliaria estalló aunque todavía nos estamos haciendo a la idea de sus consecuencias. Todavía el que quiere vender una vivienda, finca o fábrica tiene en la cabeza que como es una “superinversión” no puede vender barato y así nos encontramos con pisos que tardan una eternidad en venderse . El promotor que, endeudado hasta las cejas, ha vendido a precios desorbitados hasta ahora, prefiere regalar al banco la última promoción a rebajar el precio. Los que compran, como ven que los precios están bajando se ponen nerviosos y creen que ya estamos en zona de ganga y siguen intentando adquirir un crédito que, debido a la situación económica en general, los bancos se niegan a conceder porque el comercio interbancario está literalmente en dique seco y además el sistema financiero español se enfrenta al fantasma de la morosidad.
Sin embargo aparecen todos los días noticias que nos deberían poner los pies sobre la tierra y reconocer, muy a nuestro pesar, que no hay visos de haber tocado fondo. Los que compraron inmuebles en los últimos años poco menos que compraron por el doble de lo que los inmuebles realmente valían. La prensa nacional se hace eco estos días de un artículo publicado por The economist en el que se asegura que a día de hoy, el precio de la vivienda en España está un 44% más caro de lo que debería y el proceso, hasta que los precios bajen (porque no es  normal que seamos los que más dinero dediquemos a la compra de una vivienda con respecto a nuestros ingresos), va a ser inevitablemente doloroso y muy largo.
El rendimiento de la economía española depende de cómo se comporte el sector turístico y el sector de la construcción –principalmente- y ambos tienen los días contados en un entorno económico mundial en recesión y una burbuja inmobiliaria imposible de absorber, a no ser que se realicen y pronto las reformas necesarias para evitar la indiscriminada especulación del suelo en el que tanto particulares como ayuntamientos se han lucrado y que ahora, lo único que crea es tasas de desempleo no vistas desde la resaca de las Olimpiadas o la Exposición Universal del 92. De aquella crisis no debimos sacar nada en claro porque años después volvimos al mismo modo de construir allá donde quedase un milímetro cuadrado disponible que recalificar.
Pero ciudadanos (o al menos en su gran mayoría) y gobernantes siguen enganchados al cemento como si de maná se tratara y lo único que conseguirán es una crisis más larga y profunda anclando al país a un modelo obsoleto.
Según el último informe de la OCDE hay tres áreas en las que España tiene que “ponerse las pilas” para empezar: la reforma des sistema educativo, la reforma del mercado laboral (tenemos los niveles más altos de desempleo y contratos temporales con una baja productividad) y la reforma del mercado del alquiler; Que son precisamente donde la sociedad y economía española sufre sus mayores carencias.
Mientras no hagamos frente a estas carencias reformando el sistema desde sus cimientos si es necesario seguiremos con los mismos problemas endémicos que, ante crisis como estas, sean cada vez más difíciles de solventar.

Actualización 23/04/09: Aconsejo la lectura del post titulado “Soluciones para la crisis subprime española” escrito por Enrique Quemada en su blog “Fusiones y adquisiciones”.

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