REACCIONES VIOLENTAS ANTE LA OPULENCIA ECONÓMICA.

Era cuestión de tiempo que las cosas empezaran a ponerse feas también en las altas esferas. Con los continuos escándalos de corrupción, cobro de multimillonarios bonos y primas y una actitud desafiante y chulesca por parte de managers y altos ejecutivos, era de esperar que tarde o temprano saltara la chispa.
Unos “desalmados” atacaron ayer la mansión y destrozaron el coche (mercedes S600) del ex consejero delegado del Royal Bank of Scotland. Más tarde los medios de comunicación recibían el siguiente mensaje: “La casa de Fred Goodwin ha sido atacada esta madrugada. Nos enfurece que los ricos, como él, se apropien de grandes sumas de dinero y vivan rodeados de lujo, mientras que la gente corriente es despedida y se ve abocada a la pobreza o pierde su casa”.
Hoy el diario El Mundo publica una noticia titulada “El miedo lleva a los banqueros británicos a contratar escolta”.

Al otro lado del Atlántico también se están produciendo situaciones similares. Hace una semana el presidente de AIG, Edward Liddy, comunicó que varios empleados de la empresa habían recibido amenazas de muerte tales como “todos los ejecutivos y sus familias deberían ser ejecutados con cuerda de piano alrededor del cuello”.

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