Tras los malísimos datos aportados por el Banco de España y viendo cómo el crédito lejos de fluir se estanca, el Estado, a través del Fondo de Adquisición de Activos Financieros (FAAF) sigue subastando liquidez con la esperanza de que sirva para algo.
En esta ocasíon, 68 entidades financieras de las 76 que lo solicitaron han participado en la subasta del día de hoy.
Se ha adjudicado todo el montante previsto, de hecho esta cantidad era de 6.000 millones de euros (según el BOE) y se han adjudicado 6.002 millones ¿de dónde han sacado esos dos millones? Quizá de los 661 millones que sobraron en la segunda subasta.
En esta última subasta además se ha solicitado más dinero (en proporción) que en las subastas anteriores lo que prueba una mayor necesidad de liquidez.
¿Habrá tenido algo que ver la nuestro peor rating en el incremento de la rentabilidad?
En las últimas dos subastas se ha producido un cambio con respecto a las anteriores, ya que ahora se “premia” con el tipo de interés menor de la subasta a las entidades que hayan facilitado el crédito a particulares y entidades no financieras. Estos bancos estarían incluidos en lo que se ha denominado tramo no competitivo.
El Estado reserva un 25% del importe efectivo máximo (monto total disponible) para este tramo y si no se adjudica se añade al monto ofertado al resto de entidades que acuden a la subasta.
En la subasta del día 20 de enero se dedicó al tramo no competitivo el 24,4% del importe adjudicado y en ésta última un 21,16%. Que haya tramo no competitivo indica que se da crédito aunque si se ha dado menos en esta subasta ¿significa que el crédito se ha contraído?
En la subasta de hoy el Estado ha comprado bonos de titulación de activos respaldados por células hipotecarias.
Bonos de titulación son unos instrumentos financieros emitidos por una Sociedad de Titulización y respaldado por los valores que le ceden las entidades de crédito, en este caso células hipotecarias que son valores de renta fija emitidos por las entidades de crédito y respaldados por la totalidad de su cartera de préstamos hipotecarios. Son activos que gozan de una doble seguridad, la de los préstamos hipotecarios que respaldan su emisión y la de la entidad emisora.
Estas células hipotecarias deben tener rating AAA o AA pero con el incremento de la morosidad, los precios de inmuebles a la baja y una menor calificación de la economía española es posible que lo que el estado esté comprando no valga casi nada. Si este es el caso sí que se está dando dinero a los bancos.


