Esta es la cifra que los dirigentes chinos consideran apropiada para empezar a campear el temporal. Las medidas incluyen reducciones fiscales a la industria, fomento del consumo interno, devoluciones a las empresas exportadoras y próximas ayudas a la pequeña y mediana empresa. Con estas medidas el gobierno chino pretende evitar el frenazo de la actividad económica y redistribuir la riqueza.
Por lo pronto, las bolsas asiáticas han reaccionado positivamente ante las medidas así que sólo queda esperar a ver si funcionan.