Ahora que no hay noticias horribles que leer porque parece que estamos en un momento de calma antes de la tempestad me vienen a la mente unas cuantas cosas.
Leo continuamente artículos que no me terminan de convencer. Desde que sabemos que el señor Krugman es el nuevo nobel de economía sus artículos aparecen continuamente en los medios. Este gran economísta ha sido, en los últimos años, un gran crítico del gobierno Bush y de la economía ultraliberal que gusta tanto a los americanos (o por lo menos a muchos de ellos). Ahora que parece que él tenía razón me lanzo ávida a leer lo que tiene que decir a cerca de cómo solucionar las cosas ¿y saben qué?, me siento como si me teletransportaran a la clase de macroeconomía II más de diez años atrás.
Para mi gran desilusión, parece que las soluciones que andan rondando en las cabezas de los grandes economistas son las mismas que rondaban esas cabezas (la de grandes economistas, me refiero) hace más de 40 años.
Básicamente: el Estado debe ahora invertir, a lo New Deal.
En principio me parece mejor que no hacer nada ¿o no?, pero a lo que voy, resulta que las soluciones que se barajan son partiendo de situaciones de partida que son totalmente distintas. En mi opinión:
-la sociedad americana de los años 30 y 40 no tiene nada que ver con la sociedad americana actual.
-por mucho que pretendamos comparar esta crisis con la acontecida 1929 realmente es como decir que una flor y un sofá tienen son primos.
Nos encontramos ante un problema nuevo de una envergadura enorme y no veo yo por ningún lado ninguna nueva solución. El profesor Roubini (famoso no sólo por predecir la crisis sino por adelantar las diferentes fases de la crisis por las que estamos pasando) es más honesto en este punto ya que reconoce que no sabe muy bien qué es lo mejor que se puede hacer.
Por un lado entiendo que los políticos “ayuden” en este caos aunque, por otro, no creo que realmente vayan a ayudar demasiado. Parece que terminarán alimentando a la bestia dando más dinero a los que no lo han sabido gastar anteriormente y apoyando sectores responsables directos de todo este embrollo (sector bancario y sector inmobiliario principalmente) con dinero del contribuyente, para más inri.
España, por ejemplo, es un claro ejemplo de esta situación aunque eso sí, muy a lo ‘made in Spain’.
Por suerte, los bancos españoles no estaban metidos en el lío de las hipotecas basura pero sí lo estaban en el lío de dar créditos elevadísimos a empresas constructoras. Resulta que si una empresa constructora (enormes en España) necesitaba capital no tenía más que ir al banco a pedir un crédito con el aval de los precios (siempre al alza) de los pisos que pretendía construir y luego vender. Si eso no es subprime… Ahora resulta que con la “falta de confianza” que menudea en este primer mundo, los bancos ya no dan créditos a la ligera y encima, como no se venden pisos (entre otras cosas porque no se pueden pagar esas cantidades desmesuradas de dinero), uno de los motores de la economía parece que se ha parado con todo lo que ello significa (destrucción del empleo y quiebra de empresas relacionadas con el sector). En otras palabras, nosotros tenemos nuestras “hipotecas basura caseras”.En un artícolo buenísimo llamado “Training Session en the Spanish Bank Bailout” sobre la crisis económica española y el paquete de ayudas que se ha elaborado, el Sr. Edward Hugh explica cómo en España el sector de la construcción supone un 11% de PIB mientras que lo que se considera lógico es que fuera de un 2,5%. Hay un problema estructural en la economía que, en teoría, debería ser corregido pero, por el contrario parece que las ayudas estatales intentan ayudar al sector bancario directamente y al inmobiliario indirectamente para evitar que las grandes empresas quiebren y Bancos y Cajas sufran menos con la morosidad (de las empresas y los particulares con hipoteca) que empieza a ser preocupante.
El ladrillo en España ha sido siempre considerado como la mejor de las inversiones incluso, cuando se trata de la vivienda principal. Esto nos lleva a que, cuando las circunstancias lo han permitido estando bajísimos los tipos de interés, el español medio ha comprado ladrillo costara lo que costara, al fin y al cabo una casa siempre se revaloriza (en esto nos parecemos a los norteamericanos). ¿Cómo es posible que familias con un sueldo medio tuvieran piso en la ciudad, apartamento en la playa y dos coches? En los últimos años se ha vivido en España un ambiente de euforia que todavía se palpa (los españoles no saben la que les viene encima y las instituciones evitan enviar señales de alarma). Cualquiera con un sueldo fijo durante más de seis meses podía, con unos pocos de ahorrillos, pedir una hipoteca de 185.000 € por un pisito en una zona modesta de Madrid. ¿Y qué hicieron los madrileños de a pie? Comprar el pisito. Luego empezaron a subir los tipos de interés ¿Por qué? Porque, fíjate tú la casualidad, en América las cosas venían mal dadas y ante el monstruo de la inflación el BCE decidió subir los tipos, lo que llevó a esas familias modestas y no tan modestas a pensar que a lo mejor habían comprado algo que no podían pagar.
En este punto psicológico estamos en estos momentos. Años llevan dando los bancos hipotecas a personas que no van a poder pagar pero todavía se oye como la gente dice lo de: ¡Ya nos apañaremos!
Bancos por un lado piensan que el paquete de ayudas del gobierno es para asegurar la liquidez en el sistema, por otro lado muchas familias (pobres y ricas) esperan como agua de Mayo las ayudas para el pago de sus viviendas y, en mi opinión, entre unas cosas y otras la casa sin barrer (ni se reestructura la economía ni se reajustan los precios).